A la cárcel por adúltera
Increible pero cierto. Una ley anacrónica donde las haya puede hacer que una famosa actriz surcoreana pase año y medio en prisión por cometer adulterio.
Ok So-ri es una famosa actriz surcoreana a la que su marido, el también actor Park Chul, pidió el divorcio y denunció por tener una relación con otro hombre. La actriz admitió haber tenido encuentros extra maritales con un joven y conocido cantante pop surcoreano, Chung.

Aunque en la sentencia sobre el divorcio el juzgado encontró a ambos culpables del fallido matrimonio y los condenó a pagarse sendas grandes sumas de dinero, sólo Ok So-ri fue condenada por adulterio, reconocido por ella misma.
Hace más de 50 años se escribió esta ley para proteger a las mujeres, que disfrutaban de pocos derechos en una sociedad marcadamente machista como la de entonces. Los críticos, con razón, sostienen que esta ley es una medida draconiana que no se corresponde con la imagen de un país moderno y civilizado que pretende mostrar Corea del Sur.
Debido a la existencia de esta ley, que prevé una condena máxima de 2 años en prisión, Ok So-ri se enfrenta a una condena de 18 meses en prisión. Ok So-ri, aprovechando la repercusión mediática de su caso, ha intentado con ayuda de sus abogados que el Tribunal Constitucional derogara o modificara una ley que puede llevar a prisión a un adúltero. La cantante sostiene que “es una ley que infringe los derechos humanos” y sus abogados sostienen que “la ley se ha convertido en una forma de venganza por parte de uno de los cónyuges más que en una medida para salver matrimonios”.
El hecho es que el Tribunal Constitucional de Corea del Sur ha ratificado la vigencia de esta ley argumentando que la ley “no viola la autodeterminación sexual y la privacidad” y que “la sociedad todavía reconoce que el adulterio daña el orden social“.
El denunciante ha aprovechado para expresar su deseo de “una sentencia severa”.
Según el periódico The Korea Times en los últimos tres años 1.200 personas fueron acusadas de adulterio en Corea del Sur, aunque solo unos pocos fueron encarcelados.
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Para saber más:
Pieza: Killing in the name, Rage Against The Machine.
Una de las canciones que formaron la banda sonora de mi adolescencia.
Mítica.
- Video
Hong Kong y Macao
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Pinchad aquí para ver todas las fotos
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Ya ha pasado más de un mes de mi viaje a Hong Kong y Macao. La verdad es que voy con retraso en la publicación de artículos en mi blog. Hace ya tanto tiempo que no recuerdo mucho para contaros. Además, Hong Kong y Macao son mas para ver que para contar.
Fuimos a Hong Kong Alex, Pablo y yo con la idea de pasar un “fin de semana largo” (fin de semana + lunes). Lo que hicimos fue pasear por Hong Kong. Esta ciudad, antigua colonia británica, tiene uno de los skylines mas espectaculares del mundo, sobre todo de noche.
Además, está todo lleno de referencias a sus dos estrellas más conocidas: Bruce Lee y Jackie Chan. Es famosa la estatua en honor a Bruce Lee que existe en el Paseo de las Estrellas de Hong Kong.
Además, visitamos Macao, que viene a ser como Las Vegas de Asia, es decir, casinos horteras por todos lados. En realidad nosotros pasamos de visitar los casinos y nos dedicamos a pasear por la vieja Macao. Fue colonia portuguesa hasta hace bien poco (hasta el 20 de Diciembre de 1999 concretamente), y el centro de la ciudad y algunos de sus edificios recuerdan a Portugal. Es bastante curioso pasear por sus calles con todos los carteles en portugués sabiendo que estás en todo el centro del sureste asiático. Además nos zampamos un bacalhau dourado y unas croquetas de bacalao que tuvimos que echarnos luego una siesta en los sofás del Starbucks.
Por cierto, que echar la siesta en los sofás de las cafeterías fue una práctica a la que cogimos cariño y fue repetida varias veces a lo largo del viaje.
Participar en política
- Segismundo: ¿A quién vas a votar en las próximas elecciones?
- Bonifacio: ¿Votar?¡Paso!
- S: ¿Por qué?
- B: ¿Para qué? ¡Si son todos iguales!
- S: No es verdad, no todos son iguales.
- B: Bueno, pero al final, es lo que pasa. Votas a unos y hacen lo que les da la gana. Hasta cuatro años después ya no puedes volver a hacer nada.
Esta conversación se suele repetir cada cuatro años, cuando se acercan las elecciones. Las elecciones en EE.UU. me la han traido a la cabeza.
Podría parecer que Bonifacio tuviera razón. España es una democracia representativa, y no participativa. Es decir, cada cierto tiempo (cuatro años en España) los votantes eligen a sus representantes en el congreso, senado y demás instituciones para que los representen durante un periodo de tiempo. Podría darse el caso de que, claro está, algunos de estos representantes se sientan libres, una vez elegidos, para obrar a su libre albedrío sin tener que responder ante nadie. Simplemente responden ante sus electores cada cuatro años.
Bien, en mi opinión esto es una lectura muy simple. España funciona como una democracia representativa, es cierto, pero existen no pocas formas de participar o, al menos, intentar influir en la política. Desde el ámbito local, con la asistencia a los plenos de los ayuntamientos, hasta en la política de tu Comunidad Autónoma o en el ámbito nacional.
Centrándome en la ciudad en la que estoy censado, Sevilla, y simplemente buscando un poco en la página web del Ayuntamiento de Sevilla, podemos dar con los correos electrónicos del alcalde y de los concejales de todas las formaciones con representación. Estos correos electrónicos están disponibles y son públicos para todo aquel ciudadano que quiera dirigirse a ellos.

Asímismo, tras dos minutos en la página web del Parlamento de Andalucía, podemos conocer el perfil de los diputados del parlamento, así como su correo electrónico para contactarlos.
Como ya podéis imaginar, después del Parlamento de Andalucía me interesé por ver si sucedía lo mismo a nivel nacional. Y así es. La mayoría de los diputados del Congreso tienen sus correos electrónicos disponibles para los ciudadanos, salvo excepciones.
Por ejemplo, Ángel Acebes, antiguo ministro del Partido Popular, no tiene accesible su correo electrónico.

En cambio, otro ex-ministro del PP, Arias Cañete (por poner otro miembro del mismo partido y que no me culpen de hacer un comentario sesgado), si tiene disponible su correo electrónico.

Como él, muchos otros políticos conocidos, así como otros no tan conocidos, de todas las formaciones políticas, tienen accesible su dirección correo electrónico para que cualquier ciudadano les pueda preguntar, sugerir, criticar o alabar.
Quizás algunos me critiquen por pecar de idealista y pensar que por escribir a cualquiera de ellos se puede conseguir algo. Quizás un correo no sirva de mucho, pero un correo no enviado sirve de mucho menos. Seguramente, siendo realista, muchos correos se queden sin respuesta y muchos incluso sin ser leidos, pero lo que no tiene sentido es criticar por sistema el funcionamiento de nuestras instituciones. Se puede criticar, por supuesto, y se debe, pero también agotar los recursos y las oportunidades que nuestro sistema, imperfecto, nos proporciona.
Yo de momento le he escrito a Alfonso Guerra… y me ha contestado.



























