Vietnam: Ho Chi Minh City
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Aunque Hanoi es la capital de Vietnam, Ho Chi Minh City es la capital económica del país. Con un centro precioso de estilo francés (fue colonia francesa por bastante tiempo), con sus grandes hoteles, el ayuntamiento y la central de correos construida por el mismo Eiffel. Hasta tienen su pequeña Notre Dâme de Ho Chi Minh City.
Eso si, cuando sales del centro de la ciudad te vuelves a encontrar con el Vietnam caótico, abarrotado de motos, ruidoso y lleno de olores “extraños” (muchas veces desagradables).
Salvo el primer día que estuvimos paseando por el barrio chino y visitando varios templos, el resto de días en Ho Chi Minh (los últimos días de nuestro viaje) lo único que hicimos fue pasear, comprar y comer bien.
En el barrio chino te puedes encontrar cosas tan curiosas como el último grito en peluquerías, las peluquerías “outdoor”.
Además, allí en la antigua Saigón me encontré con mis compañeros de beca Pedro J. (P.J. para los amigos) y Carlos. Solo los vi por la noche, así que no tengo fotos del agradable encuentro porque no me llevé la cámara conmigo de fiesta. Casi mejor, la noche del Sábado fue grande, ¿no PJ?.
Por cierto, que el sábado si que estuve tiempo con PJ, pero la noche anterior, el viernes, que fue cuando lo vi por primera vez, estuve la mayor parte del tiempo con Carlos (gracias por acogerme) ya que PJ estaba poniendo todo su empeño en hablar con una chiquilla y mostrarle su famoso salto del potrillo.
A la vuelta para Seúl, en el avión de Ho Chi Minh a Hanoi, me robaron el móvil español (ya os pediré vuestros teléfonos como Edu Rejón hizo hace poco). Mi móvil español lo usaba normalmente de despertador cuando iba de viaje, ya que mi móvil coreano sólo funciona en Corea. Si lo sacas de Corea entra en resonancia y se pone todo a cero… no funciona ni el reloj. Así que, llevaba el móvil español en la mochila que facturé…y cuando me la devolvieron ya no estaba. Se que fue una ingenuidad y una estupided dejar el móvil en la mochila, pero los ladrones son ellos.
¡Me cago en todo lo que se menea!
Vietnam: Bahía de Halong
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En nuestro periplo por Vietnam, una de las excursiones que hicimos fue a la Bahía de Halong. La bahía de Halong (en vietnamita Vịnh Hạ Long) forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Destaca por la presencia de elementos cársticos e islas de varios tamaños y formas.
Según la leyenda local, hace mucho tiempo, cuando los vietnamitas luchaban contra los invasores chinos, los dioses enviaron una familia de dragones para ayudarles a defeder su tierra. Estos dragones escupían joyas y jade. Las joyas se convirtieron en las islas e islotes de la bahía, uniéndose para formar una gran muralla frente a los invasores. Tras proteger su tierra, se quedaron allí y formaron el país conocido como Vietnam.
Desde Hanoi son tres horas en autobús hasta llegar al puerto donde zarpa el barco. En un país normal sería una hora y media, pero como no se puede circular a mas de 60km/h porque sino atropeyas a 10 motoristas, 15 ciclistas y 20 transeuntes que cruzan la autovía sin mirar…pues se convierten en tres. Es una zona muy turística, así que está perfectamente organizado y hay muchos barcos a tu disposición. La verdad, yo me esperaba que iría en un barco con otros 200.000 guiris y sería un poco agobiante. Fue una grata sorpresa encontrarme en el barco con mi familia y un japonés que estaba allí un poco perdido. Un barco entero para 5 personas… casi había más tripulación que turistas en el barco. El japonés, en el trayecto de vuelta, se durmió en la cubierta y se puso del color de las gambas que nos habíamos zampado a la hora de comer. La marca que le dejó el reloj la llevará toda la vida.
Nos dieron de comer mientras navegábamos por la bahía y la llegada a la concentración de islotes impresiona. El paisaje es alucinante y no está tan masificado como las guías dicen. Estar allí en la cubierta del barco contemplando esa maravilla de la naturaleza merece la pena el viaje.
Tras un paseo entre los islotes en barco visitamos una cueva bastante bonita, aunque eso impresiona menos, ya que en españa tenemos alguna que otra. Para los mas “atrevidos” existe la posibilidad de hacer kayak por la bahía. Se lo recomiendo a cualquiera, además el agua es muy tranquila, sin apenas oleaje. Si navegar en barco entre medio de las formaciones rocosas, ir en kayak es aún mejor. Puedes acercarte a los islotes y pasar debajo de algunos túneles formados entre ellos. Y si tienes suerte, hasta puedes ver alún que otro mono.
Pero lo que mas impacta es la inmensidad del mar, potenciado por estar rodeado de esas enormes formaciones cársticas y, sobre todo, por el silencio absoluto que puedes llegar a experimentar.
Vietnam: Hanoi
NOTA
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Este mes de Agosto ha sido movido. A finales de Julio recibí la visita de La Familia. Lo pongo en mayúsculas porque familia sólo tenemos una.
Tras una semana de visita en Seúl, me fui con mis padres y mi tia a Vietnam y Camboya. Tras una semana en Seúl con muchísimo trabajo, me fui de viaje a Malasia con amigos de la universidad.
Así, entre trabajo y vacaciones, el mes de agosto ha sido un visto y no visto de sensaciones, impresiones y experiencias. Por todo esto, sumado a que el mes de Julio y parte del de Junio fueron bastante duros en el trabajo, tengo el blog un poco parado. Así que ahora me propongo enmendar la falta de contenido. Así que voy a dividir los dos viajes en cinco entregas: Hanoi, Bahía de Halong, Ho Chi Minh City, Camboya y Malasia.
Además, por supuesto, la saga de los Hall of Fame continuará.
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Desde Seúl salimos para Hanoi. Debo reconocer que la primera impresión, a la llegada a Hanoi, no fue nada nada buena. Y para una madre, peor todavía.
Yo había sido el encargado de reservar hoteles y vuelos internos por Vietnam y Camboya. Así que el peso de la responsabilidad si salía mal caía sobre mi. Aunque al final todo salió genial, no pudo empezar peor. Llegamos a Hanoi alrededor de la media noche. Al salir, cai como el típico pringado en el error de coger un taxi no oficial, sino de los que se te ofrecen al salir por la puerta del aeropuerto. Entre no entender bien al taxista, no conocer la moneda y, ya he dicho, el error de novato de coger un taxi no oficial, nos montamos en un taxi que nos timó. El taxi nos cobró de mas, no tenía cinturones de seguridad, era un cacharro de cuidado.
Cuando de pronto el taxi paró y dijo que allí, era todas las miradas se dirigieron a mi. Estábamos, supuestamente, en el centro de la ciudad. No había ni una luz, las calles desiertas y ni rastro del hotel. Una persiana metálita (de las que cierran los escaparates de los comercios) se entreabre y…aparece el hotel.
- “Ciro nos ha traido a un hotel de putas” – Primeras palabras de mi padre.
Una vez dentro en la recepción nos dan la noticia de que había surgido un error en la reserva y no tienen 2 habitaciones (una para mis padres y otra para mi tia y yo) para esa noche. Esa noche deberiamos dormir los 4 juntos (con camas para todos) y al dia siguiente nos cambiaban a nuestras habitaciones. Yo ya empezaba a flipar con la mala suerte, y mi madre a indignarse. Pero aún faltaba la puntilla al recibimiento. Llegamos a la habitación…grande, espaciosa, con las camas decentes y el baño apañado…pero en la almohada de la cama de mi tia una cucaracha tamaño 20×20 también quiso recibirnos. No quería ni ver la cara de mi madre…
Por suerte, a la mañana siguiente, todo cambió. Con la luz todo se ve mejor, y la calle se llenó de gente, de motos, de tiendas, de puestos de comida, de ruido, de olores, de vida… El hotel estaba en pleno casco viejo de Hanoi. Es una ciudad agobiante por la humedad y el ruido. Allí no se anda, se va en moto. Las aceras sólo se utilizan para aparcar la moto o para poner un puesto de comida o de lo que sea.
Hay que tener cuidado porque la vida que gana la ciudad al despertar, la puedes perder en un minuto como no aprendas a cruzar las calles al estilo vietnamita. Hay unas reglas que debes saber en vietnam:
- Los autobuses son los reyes y no respetan a nadie ni a nada.
- Los camiones van detrás y atropellan a los coches.
- Los coches atropellan a las motos y bicicletas.
- A los peatones, los atropella todo Cristo.
Esto sumado a que en Hanoi no existen casi semáforos y que los pasos de cebra solo son unas manchas en la calle que han aparecido con las Caras de Bélmez, hace que cruzar una calle de Hanoi sea una experiencia mas del viaje.
En Hanoi visitamos el Templo de la Literatura, el Mausoleo de Ho Chi Minh, la antigua casa de éste, algún que otro templo, la Ópera, el barrio Francés y paseamos por el centro de la ciudad y el lago que existe en éste…
Por supuesto, no faltó el paseo en bici-taxi, muy tradicional por aquellos lares:
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Foto del bici-taxi
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Video desde el bici-taxi











